Pues este verano ha tenido esa paradoja: Cruceiros y Crucero.
Y los dos para repetir.
Los cruceiros son esas cruces que en Galicia ponen en los cruces de caminos para ahuyentar a la Santa Compaña.
Encontré un montón en el Camino de Santiago, a lo largo de los 128 kilómetros que separan Samos de Santiago.
Hay que desmitificar un poco el Camino. Quizás no se sienta tanta emoción, ni haya tanto compañerismo, ni sea tan cansado.
Aunque sentí una especial emoción al abrazar al Santo en la Catedral, la gente iba de muy buen rollo con el "Buen Camino" y todavía estoy mudando una uña del pie.
Pero es una experiencia que merece la pena y en los próximos años quiero completarlo desde Saint-Jean-Pied-de-Port en Francia.
Y luego para recuperar energías, Crucero por el Mar Báltico, desde Finlandia a Dinamarca, pasando por Rusia, Estonia, Suecia y Polonia.
Ciudades impresionantes y experiencia también para repetir, especialmente si llevas un "todo incluido".
Y ahora ya empezando el frío, de vuelta a la cruda realidad del otoño, y pensando ya en cómo serán las siguientes escapadas.
Y con el propósito de retomar el blog, que lo tengo un poco abandonado.
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By: El Chico Que Camina (Guardando fotos de las vacaciones).
Banda Sonora: Renato Carosone - Tu vuò fà l'americano (La versión original de la canción del verano).
Planes: Puente de cicerone en Granada.
Bienaventurados: Los que cruzan caminos y mares.
Malditos: Los que siempre viven en otoño.
Suerte: Para los que mañana salgan de viaje.


2 compañeros de viaje:
Me encanta tu blog... Lo he descubierto hace poquito y por casualidad. Mi enhorabuena, escribes muy bien. A partir hay una seguidora más del camino de baldosas amarillas. Saludos y Suerte!
cuesta, cuesta retomarlo, a mí por lo menos... pero creo que llevo un bloguero dentro.
me temo que tú tb eres blogger bloguero.
un abrazo.
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